las Noches en la Pedriza

Fragmento del libro " GUADARRAMA . Guía de la Sierra . Por un montañero ". Autor anónimo.


.....¿ A dónde vamos..a qué ?..¡ A la pedriza , a buscar en la pedriza , de noche , un poco de sosiego para nuestro espíritu alterado !.


Hemos andado casi un cuarto de hora , quizás mas , atentos solo a los obstáculos del camino .Nuestros músculos , han cedido por fin al cansancio y casi sin quererlo nos detenemos . Es entonces cuando levantamos el rostro hacia las cumbres , hacia el cielo . ¿ Cómo decir lo que hemos visto entonces ?.

Sentados en un saliente que cae cerca de un paredón vertical , digno trono de Júpiter Tonante , apoyados el mentón en la mano , contemplamos el cuadro que nos rodea . La luna ha roto las nubes y a través de un cendal vaporoso nos envía sus luces , fina lluvia de agujas de acero que se quiebran centelleantes contra las peñas negras . Cada sombra , es una honda sima sin fondo ; las redondas piedras que se descubren a nuestros pies parecen enormes calaveras ; allá abajo , en el angosto valle , brilla el arroyo rumoroso , escondiéndose a ratos entre los brezos y las jaras y retratando mil veces la pálida caraza de la luna en el bruñido espejo de sus caprichosos remansos . Y mas allá , las dentadas peñas que como inmóviles fantasmas acechan el misterioso enigma de las sombras . Y sobre todo ello , las cumbres que formando el amplio circo , clavan sua agudas aristas de piedra en el suave y blanco seno del inmenso mar de nubes por el que la rueda de la luz , resbala como una gota de rocio sobre un terciopelo impoluto .

¡ Cuántas cosas hemos visto que no acertamos a decir ! ¡ Cómo hemos temblado de noble emoción , emoción que causa la belleza que se apodera de nuestro espíritu ! ¡ Con cuánta rendida admiración hemos amado nuestra majestuosa Pedriza !. 

El tiempo va pasando y nuestros ojos no se cansan de mirar . Ora los cielos serenos , o ya la tierra brava y terrible , o las hondas lejanías que como mares muertos desaparecen en el infinito . ¡ Cuánta grandeza , cuánto rumor , cuánta paz sobre todas las cosas !.

Nos vuelven a la vida los chasquidos de gruesas gotas de lluvia que estallan contra la roca del suelo . El cielo se encapota rápidamente y todos los ruidos se embazan y debilitan . Ha desaparecido la luna tras los montes de matasanos .
El viento que huele a tierra removida , abate el agua contra los paredones y los canchales y gime haciendo sonar el arpa de los resecos lentiscos . Aún hemos recorrido con la vista el circo de la Pedriza y con los últimos destellos hemos adivinado el Yelmo , flotando como una gran boya en el agitado mar de sombras . Las gigantes cumbres se diluyen en la lejanía y nosotros , zarandeados , empujados , despedidos por el viento , emprendemos la marcha barranca abajo , aguantando el azote de la lluvia que nos cala la ropa , tropezando sin ver , tendidas las manos a lo desconocido , que nos presenta su faz horrible , en la que sin reconocer formas , vemos a través de nuestro propio delirio.
Esto es la Pedriza de noche ; visión dantesca interpretada por Gustavo Doré.



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